Una de las modificaciones más sencillas para darle un aire nuevo a nuestra vivienda es repintar las paredes. 

Repintar una vivienda requiere un pequeño trabajo de reorganización en la casa, pero podríamos decir que es uno de los pocos trabajos que se pueden realizar mientras realizamos nuestra vida diaria, es lógico que con algún inconveniente y molestia, pero nada descabellado y además será por poco tiempo, en menos de una semana lo tendremos listo!

1.- Planificación

Está claro que previamente habrá que realizar un trabajo de organización de muebles y protección de enseres y suelos con plásticos. No es necesario decir que si nos podemos permitir ausentarnos de la vivienda mientras se realiza el repintado, mejor que mejor.

También habrá que valorar si lo vamos a pintar nosotros mismos, en el caso de que seamos medianamente maños@s, o el trabajo lo vaya a realizar un pintor profesional.

Mi consejo, por descontado, es que lo haga un profesional, tendremos más garantías de que el resultado final será el deseado y si no es así, siempre podremos reclamar, previa petición de la factura correspondiente. En cualquier trabajo que se quiera realizar, huid por favor de los trabajadores «pirata», no son garantía de nada y si tienen un accidente en nuestra vivienda podemos tener problemas…, insisto, trabajadores con capacidad para generar facturas oficiales y dados de alta en la Seguridad Social por cuenta ajena o como Autónomos.

 

2- Estudio

Antes de pintar deberemos tener claro que personalidad queremos dar a nuestra vivienda y que es lo que queremos conseguir, también tenemos que tener muy claro, si el color elegido encaja bien con el tamaño de la vivienda y la luz natural con la que contamos.

Hay tres parámetros que están tremendamente interrelacionados entre si, el color de la pintura, la luz natural disponible y el tamaño de las estancias a repintar.

Si disponemos de poca luz natural, deberemos ir a terminaciones muy claras, rondando el blanco, mi consejo es no llegar nunca a un blanco nuclear, pero si en el entorno, si la habitación es grande, se puede mezclar el blanco con unas gotas de negro para conseguir un gris muy claro que además de aportar luz añade un toque elegante a la estancia, ya sea dormitorio o salón, si por el contrario la habitación no tiene un tamaño excesivamente amplio añadiría unas gotas de tonos pastel, pero de forma muy sutil.

 

En ocasiones, muchos clientes nos han pedido consejo, ya que estaban empeñados en pintar alguna estancia con un color muy potente, este tipo de colores, violetas, morados, naranjas, azules, rojos, son solo viables en zonas muy amplias y bien iluminadas. Nuestro consejo es que antes de pintar una habitación con un color tan pesado, hagamos la prueba en un paño entero, hay muchas personas que después de hacer esta prueba, desisten en su empeño, este tipo de tonalidades se hacen demasiado pesadas para la vista y terminan cansando a las pocas semanas.

Esto no es óbice para que algunas personas estén encantadas con tener un salón pintado en «Nazareno» intenso, nunca mejor dicho, para gustos…, los colores…

 

3.- Conclusiones

Nosotros, como regla general aconsejamos siempre, colores claros cercanos al blanco, pero con un punto de otra tonalidad, si se quiere jugar con diferencias cromáticas en las distintas habitaciones, siempre con colores pastel y no muy recargados, tampoco nos gusta el blanco «hospital».

No obstante, no le ponemos «peros» a poner detalles de color intenso en estancias más o menos grandes y bien iluminadas, ya que le puede dar un toque de personalidad y marcar los volúmenes de una forma más intensa.

 

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